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Aunque no se sabe a ciencia cierta cómo se produce la malformación congénita de espina bífida o mielomeningocele, sí se ha visto una relación estrecha entre la deficiencia de ácido fólico en mujeres gestantes y la aparición de ese mal.
“La idea del ácido fólico no es tomarlo cuando ya se dan cuenta de que están embarazadas, sino tomarlo mínimo tres meses antes de quedar embarazadas o si no, no sirve”, afirmó Eduardo Cortés Silva, neurocirujano pediátrico del Hospital Infantil de San Vicente Fundación.
El bebé que nace con espina bífida muestra una masa en la espalda llena de líquido y se produce por una falla en el cierre de la columna vertebral.
Esta grave enfermedad congénita afecta de 1.8 a 2 de cada 1.000 niños nacidos, aparece desde las primeras etapas del desarrollo embrionario y si se diagnostica a tiempo puede ser intervenida.
“Básicamente el daño se hace dentro del útero, se dañan los nervios de las piernas y de la vejiga, dejan de funcionar por la exposición al medio ambiente y ese daño no es reversible”, aseveró el especialista.
Eso significa que esa condición genera en el bebé parálisis de los músculos, pérdida de la sensibilidad e hidrocefalia.
Lo que se puede hacer es una intervención quirúrgica in útero (dentro del útero) o al nacer el niño, cerrando el defecto para disminuir el daño y el riesgo de infección.
El neurocirujano pediátrico dijo que se ha visto que cuando se hace la intervención in útero se logran corregir ciertas enfermedades asociadas a este déficit de cierre de la parte de atrás de la columna, en cambio cuando se realiza la cirugía luego de nacer no se logran esos mismos resultados.
Así las cosas, con la cirugía in útero se busca obviar complicaciones inherentes a la enfermedad, mientras que al nacer ya no son prevenibles, pero sí evitar otras dificultades como las infecciosas luego de ser dado a luz el bebé.
El desarrollo de un niño que nace con mielomeningocele puede variar, pues cabe la posibilidad de que sólo necesite zapatos ortopédicos, cuidados especiales de la vejiga y ser una persona normal en el resto de los aspectos. O sino, ser un niño que permanezca en silla de ruedas con una dependencia absoluta de sus padres, con un retraso mental severo.
Este mal al afectar la vejiga, puede dañar también los riñones, el intestino, los pulmones, la columna vertebral, ya que todo es regulado por los nervios.
Cuando el niño tiene tantas complicaciones en su salud la expectativa de vida es corta, pues cerca del 10 por ciento de esos menores muere.
El especialista llamó la atención porque es muy común que las mujeres no tomen ácido fólico antes del embarazo o lo hagan tardíamente.
Más fácil la detección
Hasta hace algunos años por medio de exámenes de sangre o del líquido amniótico se detectaba la malformación en mención, mientras que hoy en día el diagnóstico se basa en la ecografía y se puede hacer a los 3 meses de embarazo.
Según los especialistas la época ideal para hacer la cirugía in útero de corrección de espina bífida es entre la semana 19 y la 26, aunque en la 20 se hace la segunda ecografía y con ella se diagnostica la mayoría de las veces el mal.
Es importante anotar que en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación (HUSCF) se realiza la cirugía fetal, a cargo de un grupo multidisciplinario. La primera intervención fue en 2014 y desde entonces se han hecho tres más para corregir el defecto.
Ese grupo multidisciplinario está conformado por especialistas en medicina fetal, neurocirujano pediátrico, anestesiólogo con experiencia en anestesia fetal, así como el Grupo de Mielomeningocele, que está integrado por Ginecoobstetricia, Pediatría Neonatología, Neurocirugía, Medicina Física y Rehabilitación, Ortopedia infantil, Nefrología Infantil, Trabajo Social, Psicología y Enfermería.
La actividad académica
Acerca del tema de la espina bífida y otros relacionados con la neurocirugía pediátrica se habla en desarrollo de las jornadas académicas programadas para este jueves y viernes en el Hospital, donde se han congregado médicos especialistas en Neurocirugía de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía (capítulo pediátrico), de México, Brasil, Argentina y Colombia con representantes de otras instituciones y de este centro asistencial.
El objetivo es actualizar los conocimientos en torno a temas de neurocirugía pediátrica como malformaciones congénitas, craneosinostosis, neurotrauma, tumores del sistema nervioso central, hidrocefalia y alteraciones del líquido cefalorraquídeo, cirugía de epilepsia y malformaciones vasculares.
Desde 2014 el HUSVF fue elegido como sede para realizar este encuentro académico teniendo en cuenta su experiencia como organizador del evento de educación continua de la ISPN (Asociación Internacional de Neurocirugía Pediátrica).




