
Mientras los hospitales públicos del país hacen eco de la complicada situación financiera que los aqueja, la situación parece no ser muy diferente en las entidades prestadoras de servicios de salud del sector privado. Tal es el caso de la reconocida Clínica Minerva de la ciudad de Ibagué que después de 68 años de prestar servicios de salud de alta complejidad se encuentra al borde del cierre definitivo.
Son más de 17 mil millones de pesos que le deben las EPS a la clínica, siendo Caprecom la que encabeza el listado con $3.171 millones, seguida por Saludcoop con 2.085 millones de pesos, SaludVida con $1.980 millones y Cafesalud cuya deuda asciende a 1.936 millones de pesos.
Entre los deudores morosos también se encuentran las liquidadas y Humana Vivir y Golden Group con $1.212 millones y $1083 millones respectivamente.
Actualmente la clínica no cuenta con recursos para la atención a los pacientes, ni para adquirir suministros y mucho menos para pagar salarios y prestaciones a sus 267 trabajadores, por lo que se ha visto obligada suspender los servicios de salud.
A la crítica situación se suma que los esfuerzos realizados por los miembros de la junta directiva para salvar a la clínica del cierre definitivo han sido en vano.
El pasado 1 de junio enviaron una carta al Superintendente de Salud, Norman Julio Muñoz, en la que solicitaban la intervención voluntaria a la clínica, pese a las consecuencias negativas que esto implicaría para los accionistas ya que perderían su patrimonio. Sin embargo, a la fecha no ha habido respuesta por parte del organismo de vigilancia y control.
De otra parte, la Gobernación del Tolima ofreció pagar los más de 200 millones que debe a la Clínica Minerva, cifra irrisoria comparada con el monto que necesita la entidad para salir de la crisis, el cual rodea los 10 mil millones de pesos, según han manifestado las directivas, quienes incluso han acudido a préstamos bancarios, pero por la falta de solidez financiera de la institución, les han sido negados.
La Clínica Minerva, una de las más importantes de la capital del Tolima, cuenta con 47 camas hospitalarias (12 pediátricas y 35 para adultos), 25 camas en la Unidad de Cuidados Intensivos y dos salas de cirugía.




