Por estos días de Semana Santa se realizan varias procesiones en las que participan principalmente adultos mayores, por eso es importante tener en cuenta diferentes aspectos para evitar mucha fatiga y posibles caídas.
La fisioterapeuta Susana María Álvarez, coordinadora del área de Fisioterapia de la Clínica CES de Medellín, recomienda que si el recorrido se hace en horas de la mañana o al medio hay que estarse hidratando con algún líquido, durante el mismo. También portar sombrilla, sombrero o gorro y aplicarse bloqueador solar para evitar quemaduras en la piel.
Las procesiones se efectúan normalmente en terreno plano y a veces con algo de inclinación, especialmente en las ciudades. Sin embargo, es bueno prepararse para la marcha ya que caminando en un lugar llano se puede aumentar el doble del peso corporal sobre las rodillas, aunque están preparadas para hacer ese tipo de ejercicio.
Por tratarse de adultos mayores en su mayoría, quienes hacen los recorridos y van a las misas largas, es aconsejable mirar si tienen alguna afección previa y si utilizan elementos para ayudarse a andar como bastones, silla de ruedas o caminadores, los cuales se debe tener a la mano con el fin de que no vayan a tener algún tipo de lesión.
También sugiere la experta que estas personas vayan acompañadas, de manera que si se cansan les puedan acercar una silla o que les sirva de punto de apoyo en ese momento.
No es conveniente hacer estiramientos antes de una procesión o a una larga eucaristía. “Si vamos a caminar mucho tiempo debemos hacer un movilidad articular, caminar dos minuticos antes de empezar la marcha para que esas articulaciones estén mejor lubricadas, porque si hacemos una preparación muy grande vamos a llegar cansados a las procesiones”, aseveró la también especialista en rehabilitación cardíaca.
Cuando se trata de trayectos largos o posturas incómodas por tiempo prolongado es necesario usar zapatos muy cómodos, que no estén nuevos (pueden producir ampollas) y que la suela no sea totalmente rígida, sino suave o que permita mejor soporte al arco de la planta del pie para así no cansarse tan fácilmente.
Tampoco usar sandalias, sino calzado cerrado con el fin de evitar que el pie se resbale y produzca alguna caída.
No es bueno emplear zapato de tacón ya que podría propiciar la pérdida de la estabilidad y causar alguna lesión.
Si la persona está bien preparada para esas jornadas religiosas extenuantes o no tiene un problema de salud que le cause un dolor sólo necesita descansar luego de la procesión, pero si tiene alguna lesión como desgaste articular, artrosis, entre otras que le generan hinchazón, debe reposar y ponerse unas compresas frías o calientes. Si el dolor es fuerte al igual que la inflamación, la docente sugiere acudir al médico.
Para quienes tienen mayores complicaciones por sus condiciones de salud, es conveniente que no asistan a las actividades largas, como en el caso de las personas a las que se les haya realizado recientemente una cirugía osteomuscular, de rodilla o de otra clase a menos que pueda desplazarse en silla de ruedas o que tenga la facilidad de sentarse en las largas eucaristías.
Aquellos que tienen problemas respiratorios, es preferible que no acudan, teniendo en cuenta que se acumulan muchas personas en las iglesias; también se echa incienso lo que podría causar asfixia o algo similar.




