
A 324 mil millones de pesos asciende la cartera que deben EPS y entidades territoriales a los hospitales públicos de la región Caribe.
El denominado Bloque común por los hospitales públicos del Caribe denunció que este elevada cartera los tiene al borde del cierre y advirtieron que de seguir la situación, a partir del 1 de agosto de 2015 habrá una obligada suspensión paulatina de los servicios, ante la imposibilidad de seguir cumpliendo con ellos y por tanto comenzarán a solicitar la deshabilitación escalonada de los mismos.
Los gerentes en pleno de Barranquilla, doctores Ramón Quintero, gerente del Hospital Universitario Cari y Marco Bolaño, gerente del Hospital Niño Jesús; de Montería el doctor Nelson Morales, gerente del Hospital San Jerónimo; de Cartagena Elga Ehrhardt Gutiérrez, gerente del Hospital Universitario del Caribe; de Sincelejo el doctor John Bitar, gerente del Hospital Universitario de Sincelejo y de Santa Marta, el doctor Tomás Diazgranados, gerente del Hospital Fernando Troconis, decidieron unirse teniendo en cuenta que la situación es común en sus centros hospitalarios, y por tanto no es una problemática individual sino que afecta gravemente a la región y el país entero sin que se vislumbre una salida clara a la situación.
CARTERA DE LOS HOSPITALES
| ENTIDAD | CARTERA ACTUAL
(millones de pesos) |
CARTERA DE EPS LIQUIDADAS | DEUDA EMPLEADOS | CIUDAD |
| Hospital Universitario del Caribe | $72.000 | $9.200 | $12.000 | Cartagena |
| Hospital Universitario Cari | $70.000 | $16.500 | $12.000 | Barranquilla |
| Hospital San Jerónimo | $65.000 | $5.000 | Montería | |
| Hospital Fernando Troconis | $60.000 | $2.800 | $4.000 | Santa Marta |
| Hospital Universitario de Sincelejo | $40.000 | $3.500 | Sincelejo | |
| Hospital Niño Jesús | $17.000 | $5.000 | $6.000 | Barranquilla |
| TOTAL | $324.000 | $42.000 |
Destacaron los integrantes del Bloque común que en su mayoría se trata de hospitales que ofrecen a las universidades espacios de formación para el personal de salud, que también se quedarían sin centros de práctica. Lo anterior, sumado a que en medio del debilitamiento de los hospitales públicos surgen fortalecidos cada vez más hospitales privados que le pertenecen a las EPS que no pagan.
De acuerdo a la actual unión de gerentes, con la suscripción de los Planes de Saneamiento Fiscal y Financiero con el Ministerio de Hacienda, cuyo cumplimiento determina la calificación del tipo de riesgo en que se encuentra, cada ente debe demostrar que ajustó sus gastos y cumplió las metas trazadas y la más importante es alcanzar un recaudo igual o superior al 80% de lo facturado, así las cosas ninguna entidad será capaz de cumplirlo debido a que esto depende de que las EPS paguen, incluidas las de que pertenecen al mismo Estado.
Dentro de las conclusiones denunciaron públicamente a nivel nacional que la Costa está a punto de quedarse sin sus principales hospitales públicos.
Por ello y ante la necesidad de que se conozca lo que enfrenta cada entidad enviarán a la Comisión Séptima del Senado, una petición de atención y estudio de lo que está ocurriendo en cada centro hospitalario que se sume a esta solicitud.
Por último hicieron un llamado a la ciudadanía por la defensa de los hospitales públicos y exigir que éstos se salvaguarden como única garantía para que quien se enferme vea respetado su derecho a la salud por encima de lo financiero.
Cartagena
Elga Ehrhardt Gutiérrez, gerente del HUC en Cartagena dijo que junto a su equipo de trabajo ha hecho un esfuerzo por denunciar lo que ocurre ante las autoridades de salud, que los trabajadores están enterados de lo que ocurre acerca de la poca voluntad de las EPS y sus prácticas dilatorias para no pagar. “Queremos que la ciudadanía se despierte y se ponga de pie por los hospitales públicos, de lo contrario las principales ciudades de la Costa se van a quedar sin hospitales públicos, los únicos que por obligación atienden a toda la población garantizando el derecho a la salud por encima de intereses económicos”.
Cari de Alta Complejidad
Ramón Quintero, gerente del HU Cari, consideró que la situación de los hospitales públicos de Colombia sigue siendo grave. “Lo que estamos haciendo es conocer la problemática de los hospitales de los departamentos de la Costa y es por eso nos reunimos en el Hospital Universitario del Caribe en Cartagena con el fin de tomar medidas conjuntas ya que individualmente no hemos podido solucionar la cartera que nos deben a estos seis hospitales. Y nosotros no vemos ninguna posibilidad de recaudarlos. Si nosotros no hacemos algo en grupo, individualmente tendremos que ir cerrando servicios hasta el cierre progresivo del Hospital, o en su defecto el Ministerio de Hacienda con el Ministerio de Salud, al no cumplir las metas del recaudo va a decidir que se cierren los hospitales. Esta es una situación que desde luego no se puede permitir, y que con el tiempo tiene que solucionarse. De llegar al cierre, lo primero que haremos es suspender los servicios docente asistenciales y el de Pediatría que son los que los hospitales subsidiamos. Desde luego no es que queramos llegar al cierre de estos servicios pero tampoco contamos con solvencia para sostenerlos, lo estamos planteando como una medida para aliviar la crisis que nos aqueja. Pero la real solución es el pago”.
Niño Jesús de Barranquilla
Mientras que el gerente del Hospital Niño Jesús de Barranquilla, institución a la que el actual Ministro de Salud ha considerado modelo en gestión pública, ha venido manifestando a los medios de comunicación sostuvo que prepara un plan de choque para tratar de afectar lo menos posible la prestación del servicio. “Es así como daremos prioridad a la atención materno infantil pero en coherencia con las conclusiones del Bloque y de ser necesario, cerraríamos la Urgencia General que está generando altos costos las 24 horas del día sin que tenga una facturación que alcance a cubrir sus gastos. En cuyo caso los pacientes tendrán que ser remitidos a las redes privadas. Es claro que tenemos problemas financieros, el flujo de dinero no es el mismo porque el sector salud impone a los hospitales condiciones que nos están afectando tanto en los pagos porque tardan largos meses en pagar, y no nos pagan lo que deben, y en la contratación, porque contratan a las clínicas privadas. Hay una competencia desleal que favorece a las clínicas privadas porque éstas a diferencia nuestra pueden manejar tarifas muy por debajo de las que ya están establecidas para los hospitales”.




