
Luego de un deslizamiento que se presentó el pasado dos de octubre en el relleno sanitario “Doña Juana” al sur de Bogotá, y que dejó brotes cutáneos en su mayoría a los niños y niñas habitantes de esta zona de la ciudad. Además de los problemas ambientales, el representante a la Cámara, Inti Asprilla manifiesta una alerta temprana ante una posible emergencia sanitaria que se presente en el corto y mediano plazo.
Una de las primeras propuestas del dirigente es que le solicitó hace pocas horas a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) la revocatoria de la licencia ambiental otorgada a la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) para la operación del Relleno Sanitario Doña Juana, la cual tiene vigencia hasta el primer trimestre de 2022.
Igualmente requirió la suspensión progresiva de las actividades del Relleno como medida preventiva.
Asprilla argumentó: “es necesario revocar la licencia. La reciente tragedia ambiental que está afectando al barrio Mochuelo (Ciudad Bolívar), pone de manifiesto que hay grandes dificultades para que Doña Juana siga operando, si no se revoca la licencia y si no se llama la atención de la ciudadanía, del próximo Alcalde de Bogotá y del Gobierno Nacional, es muy posible que la ciudad termine en una crisis sanitaria, en los próximos años”.
Precisamente, tras realizar varias jornadas puerta a puerta para hablar con los habitantes de Mochuelo, el Representante a la Cámara evidenció que la propagación de gases y la presencia de olores nauseabundos están causando afectaciones a los derechos a la intimidad, a la salud y al medio ambiente sano de quienes residen en los barrios aledaños al Relleno.
Algo huele mal
“En este momento hay olores intermitentes que son putrefactos y las personas padecen dolencias como dolor de cabeza, diarrea, afecciones cutáneas, ardor en los ojos, principalmente en menores de edad, madres lactantes y bebés. Soy consciente de que el cierre inmediato generaría un caos ambiental, pero la vulneración de derechos fundamentales y colectivos no pude perdurar en el tiempo”, agregó el legislador.
Para el congresista es claro que la optimización del Relleno no es posible hasta el año 2022, por lo cual es fundamental implementar nuevas estrategias frente al tratamiento de los residuos sólidos como plantas de tratamiento. “Con las basuras se puede crear diésel sintético o se puede producir energía a través de la combustión de los gases que éstas producen”, explicó.
Antecedente funesto
El derrumbe del Relleno Sanitario, el 27 de septiembre de 1997, es considerado la tragedia ambiental más grande de Latinoamérica. La sentencia del Consejo de Estado sobre la Acción de Grupo de Doña Juana señala que “no es plausible en modo alguno que una situación como la que originoì este proceso se vuelva a repetir, pues se trata de una vulneración grave a bienes jurídicos constitucionales conexos al medio ambiente”.
Por su parte; la Contraloría de Bogotá, el 26 de noviembre de 2014, emitió un control de advertencia, en el cual señala que “la ciudad puede verse abocada a un nuevo colapso de residuos sólidos de mayores proporciones con irreparables daños en materia social, económica y ambiental. El organismo de control también fue enfático al indicar que “no se ha eliminado la amenaza que se cierne sobre la ciudad, por el agotamiento de la vida útil del citado relleno”.
Cabe recordar que Guillermo Asprilla (q.e.p.d), padre del Representante Inti Asprilla, defendió a la población afectada por el derrumbe del Relleno, en 1997, y lideró la Acción de Grupo fallada a favor de los damnificados. Para apoyar esta causa; Inti Asprilla, antes de ser congresista, abrió dos oficinas, en los barrios Meissen y Marichuela y que funcionaron durante el año 2012, con el fin de orientar gratuitamente a la comunidad para reclamar las indemnizaciones correspondientes.




