
Los 41 servicios de urgencias de la red púbica reportan sobreocupación del 250% y los 55 de la privada del 300%.
Una urgencia implica la necesidad de salvar vidas, representa un riesgo de muerte o de secuela funcional grave, la alteración de la integridad física o mental y requiere atención médica inmediata.
“Cerca del 40 por ciento de los servicios de alta complejidad reciben pacientes que no requerían este nivel de atención” afirmó Gabriel Paredes, jefe del Centro Regulador de Urgencias de Bogotá, quien también dijo que el Distrito trabaja en la ampliación de la infraestructura para contrarrestar un poco la problemática y capacidad de oferta de IPS y EPS; otra estrategia es la atención domiciliaria y finalmente la construcción de nuevas instituciones de salud.
La iniciativa busca reducir el hacinamiento en los hospitales y clínicas que superan su ocupación, por esto, la Secretaría Distrital de Salud activa estrategia para el uso responsable de los servicios de urgencias, con el objetivo de empoderar a los bogotanos hacía un uso adecuado de este servicio de salud en el marco de la Declaratoria de Emergencia Sanitaria del Distrito.
Bogotá cuenta con 96 servicios de urgencias habilitados, los cuales se encuentran distribuidos así: 55 en la red privada y 41 en la pública con un 300 y un 250 por ciento de sobreocupación, respectivamente. Esto se convierte en una amenaza permanente en todos los hospitales y clínicas, ya que no solo se afecta la oportunidad de atención, sino también aumenta el riesgo de complicaciones, falla en la prestación y aumento de las tasas de morbimortalidad.
La estrategia de educación en salud, busca principalmente la sensibilización de los ciudadanos sobre qué es una urgencia, en términos de oportunidad, suficiencia, pertinencia, accesibilidad, seguridad, continuidad y humanización.
Se debe acudir a urgencias cuando la persona afectada está inconsciente, presenta pérdida abundante de sangre, ruptura de huesos, heridas profundas, caídas de altura, accidentes que comprometan la vida, dificultades al respirar, quemaduras severas, reacciones alérgicas o intoxicación y trastorno de conciencia. Por el contrario, no se debe utilizar este servicio en caso de resfríos, estrés, depresión, angustia, curaciones, control de enfermedades crónicas, resaca por consumo de bebidas alcohólicas o simplemente por una incapacidad médica. En los anteriores casos, el paciente debe acercarse a los servicios de consulta externa o citas médicas, estas acciones contribuyen al descongestionamiento de los hospitales y clínicas de la ciudad.




